martes, 19 de mayo de 2009
Mi vida después de la muerte
Capitulo 1
Capitulo 1
Lo recuerdo con tanta claridad que aún me asombra, ha pasado casi un siglo y aún está latente en mi memoria de forma dolorosa, aquella transformación que cambio mi vida o mejor dicho, que cambió mi muerte, corría el año 1785…
~ Recuerdos ~
“¿Dónde estoy?..no, no logro ver nada… esta todo muy oscuro.. ¿Cómo llegué hasta aquí?”
Me detuve bruscamente al ver el letrero que indicaba el lugar en el que me encontraba, la calle principal de mi ciudad natal évry en Francia. Me desconcerté de inmediato, lo último que recordaba con seguridad era que dormía tranquilamente en mi cuarto luego de celebrar mi cumpleaños número 18 con una gran fiesta en la que me presenté en sociedad, aquella esperada adultez llegaba como el mejor de los obsequios, pronto podría dejar mi hogar, casarme y formar mi propia familia.
Comencé a estudiar el lugar con la mirada, tenía el presentimiento de que alguien observaba cada uno de mis movimientos con cautela, es inexplicable, sentía su mirada de entre las tinieblas, en ningún momento pude ver de quien se trataba pero si estaba segura de su presencia, aquella noche parecía ser la mas oscura de todas. Me inundó de pies a cabeza el temor, sentí escalofríos de tan solo imaginar el peligro al que me podría ver enfrentada, sola en aquel lugar de noche, comencé a correr con desesperación queriendo escapar y volver al cálido abrigo de la mansión de mi padre, noté como mis pies descalzos hacían contacto con las frías piedras, tomé el camino de la derecha que me guiaría como siempre de vuelta a casa ~ pero ya era muy tarde ~ a los pocos segundos, luego de haber avanzado tan solo unos metros me detuve por completo, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, pude sentir como mis pupilas se dilataron, aunque no pude verme supe que mi rostro se contraía por el dolor que comenzaba a sentir, el cual se expandía desde mi cuello hacia el resto de mi cuerpo.
Mis músculos comenzaron a contraerse al principio manifestándose en leves temblores que luego se convirtieron en convulsiones, mi corazón palpitaba como descarriado, un terrible ardor se esparció por mis venas como si las recorriera un veneno que quemaba mi piel al abrirse camino, mis piernas temblaban, ya no pude mantenerme por mas tiempo de píe. Con la mirada perdida, me deje caer de rodillas sobre las piedras húmedas de aquella calle que recorrí tantas veces, sentí un fuerte crujido, al parecer había logrado romperme algún hueso, no estuve segura de si así era o no, ya que otro dolor mucho mas intenso ocupaba toda mi atención.
A los segundos de dejarme caer apoyé mis manos en aquel camino de piedras, intentando no desvanecerme del todo… no entendía porque pero mis instintos me decían que tenía que pararme y correr, correr lo mas rápido posible y alejarme sin detenerme a mirar atrás. Levanté una de mis manos y la llevé hasta mi cuello tocando el origen de aquel terrible dolor… Dos agujeros uno al lado del otro de los cuales corrían gotas de sangre, mi propia sangre “¿Cómo?...Acaso ¿me mordió algún animal?” Era lo mejor que podía pensar en esos momentos, me sorprende el siquiera haber podido llegar a esa conjetura, debido a el dolor intenso que se adueñaba de mi cuerpo. Desde ese entonces nada volvió a ser lo mismo, así comenzó mi vida entre las tinieblas, aquellos años de luz quedaron atrás, todos mis recuerdos de una vida previa parecen lejanos y borrosos, fueron enterrados por una eternidad.
Al poco tiempo perdí total y completamente la movilidad de mis extremidades, ni si quiera era capaz de controlar mis propios parpados, sentía como poco a poco mi corazón iba disminuyendo la potencia de sus latidos hasta que me fue casi imposible sentirlo, mi respiración decrecía de igual manera logrando que mi pecho pareciera inmóvil ante el sutil y escaso movimiento de mis pulmones.
Quería gritar con todas mis fuerzan, gritar de dolor, el que me inundaba por completo. Tenía miedo mucho miedo, lo primero que pensé fue que alguna clase de animal venenoso me había mordido, pensé que moriría tirada en aquella calle, completamente sola, de inmediato imaginé el rostro lleno de tristeza y desesperación de mi madre, mi padre como siempre no se quebrantaría, él era un hombre rígido por lo menos sería una buena compañía para ella, mis hermanas pequeñas las niñas de mis ojos que tanto amo, quedarían desechas… lo último que me importaba era morir en sí, mas bien no quería dejarlos de esa forma, quería tener la oportunidad de despedirme ya que por dentro sabía que jamás volvería a hablarles, aquel dolor era demasiado, sentía aquel veneno recorrer mi cuerpo, me dejó inmóvil, poco a poco iba perdiendo la vida…poco a poco me fui acostumbrando al dolor.
No se bien por cuanto tiempo estuve tirada en la calle, no pude recuperar la movilidad pero sentía todo lo que me rodeaba, en ningún momento perdí la conciencia. En una ocasión oí a un par de hombres conversando, debían estar cerca porque los oía a la perfección, quise gritar y pedir ayuda pero no pude, me desesperé de inmediato al notar que mi cuerpo era mi propia cárcel.
- ¡Ayúdenme! ¡Estoy aquí, ayuda por favor! – gritaba con todas mis fuerzas e inútilmente ya que ninguna palabra se concretó, era tan solo mi mente pidiendo ayuda.
Fue en ese entonces en el que comencé a notar el cambio, aquel cambio súbito y radical que marcaría el comienzo de mi vida después de la muerte… pude sentir el corazón latente de aquellos señores, sus pisadas dañaban mis oídos, sus voces eran demasiado intensas. Mi mente se convirtió en un radar, no podía verles directamente, pero se dibujaba en mi cabeza una imagen perfecta de su andar, al sentir algún sonido, pude ver las siluetas de ellos y de las casas que les rodeaban “Me estoy volviendo loca” recuerdo con claridad ese pensamiento, que se acrecentó ante la próxima sensación que se apoderó de mi cuerpo.
Sed, sentía una sed inmensa necesitaba beber algo de inmediato “agua” no era exactamente lo que estaba ansiosa por beber, de pronto aquellos hombres que se acercaban cada vez mas, pasaron de ser mis rescatistas a mis posibles presas, con cada latido de su corazón aumentaban mis ansias por destrozarlos y beber su…su sangre.
- ¿Qué es eso de ahí? – comentó uno de ellos a escasos 5 metros, podía contar con claridad la distancia existente entre él y yo.
- No se…parece una persona… - le respondió su acompañante.
- ¡Por Dios!... es Lady Wolff, ¡Chrystal Wolff! – gritó uno de ellos aterrorizado, mientras quitaba los cabellos que cubrían mi rostro.
Casi todo évry me conocía, mi familia era una de las más influyentes y poderosas de toda Italia, su cercanía solo provocaba que mi sed aumentara, quería desgarrarle la garganta ahí mismo pero aún no recuperaba el movimiento de mis extremidades.
Fueron los momentos mas angustiantes de toda mi existencia como humana, nunca antes se me había siquiera pasado por la cabeza dañar a otro ser vivo, pero lo deseaba, cada centímetro de mi cuerpo buscaba la manera de moverse para asesinarlo a sangre fría, en ese momento dí las gracias por estar paralizada.
Aquellos hombres corrieron en busca de ayuda, pude oír y ver con claridad en mi mente como poco a poco se reunían personas a mi alrededor, murmurando ¿Qué le ocurrió? ¿Qué hacía a esta hora en las calles? ¿La asesinaron? ¿Está viva o muerta?, reconocí algunas voces y algunos aromas, pero eso logró que la sed aumentará, imaginaba como devorar y descuartizar a todas las personas presentes, pero lo peor estaba por ocurrir.
Se me ocurrió un día, hace mucho mucho tiempo y esto es lo que escribí, veré si lo continuo o no por placer propio (cueck).
Se me ocurrió un día, hace mucho mucho tiempo y esto es lo que escribí, veré si lo continuo o no por placer propio (cueck).
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